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Distensiones o desgarros musculares ¿Cómo se tratan?

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Una distensión muscular es el desgarro parcial o completo de fibras musculares, que se rompen, en mayor o menor cantidad, dependiendo del movimiento o golpe causante de la lesión. El desgarro puede ser tan ínfimo que sólo pueda ser observado y diagnosticado a través de microscopio o ecografía, o puede ser tan grave que provoque un sangrado interno por rotura masiva de fibras musculares.

En el momento en el que se produce la lesión,  las fibras musculares afectadas se retraen formando una brecha entre los extremos rotos. En ocasiones, además de verse afectadas estas fibras, también pueden verse implicadas las estructuras circundantes como el tejido conjuntivo (tendones) o los vasos sanguíneos. La afectación de los vasos sanguíneos evidencia la existencia de un hematoma en la zona afectada.

 

¿Cómo se produce una distensión muscular?

Los desgarros o distensiones musculares se deben a una sobrecarga dinámica; siendo la causa más típica una contracción violenta con estiramiento excesivo simultáneo. Es decir, se conjugan dos tensiones enfrentadas. Por un lado la extensión muscular, es decir, la tensión excéntrica, y por otro la contracción muscular, o tensión concéntrica.

Estas lesiones suelen aparecer con frecuencia en deportes con movimiento o acciones explosivas (fútbol, atletismo de velocidad, tenis, etc). Un cambio de ritmo brusco en la carrera, un golpeo al balón, una batida de salto, son movimientos en los que el músculo puede verse afectado con estas lesiones.

 

Síntomas y tipos de distensiones musculares

Podemos hablar de tres grados distintos de distensión muscular según el nivel de rotura que se presente.

Grado 1 o leve

Existe desgarro o rotura de algunas fibras musculares, aunque la porción tendinosa permanece ilesa. No suele presentar hematoma intramuscular, aunque de hacerlo, este suele tener un tamaño no superior a un centímetro. En ocasiones, la lesión pasa desapercibida hasta que el deportista termina la actividad. Su recuperación se señala entre 7 y 8 días.

Se indica reposo, hielo, elevación y compresión. Posteriormente, están indicados los ejercicios sin carga y de baja implicación muscular, así como los estiramientos indoloros; para de esta forma llegar al ejercicio cotidiano. 

Grado 2 o moderada

En este grado se produce una rotura moderada de fibras del músculo y en ocasiones también de la zona tendinosa. La palpación en la zona afectada es dolorosa. La rotura fibrilar ronda el tercio de la superficie muscular y el hematoma acompañante oscila en torno a los tres centímetros. El deportista habitualmente suele abandonar la actividad deportiva en el momento de la lesión. La musculatura presenta tumefacción y responde con deficiencia en su movilidad. La gravedad de esta lesión deja la recuperación en torno a las dos semanas.

El tratamiento se iniciará de la misma forma que el primer caso, es decir con hielo, reposo,  elevación y compresión . En este caso, además del entrenamiento paulatino e indoloro, se añadirá en las primeras fases rehabilitadoras el uso de los ejercicios isométricos (aproximadamente a partir del cuarto día).

Grado 3 o grave

En este grado se presenta la rotura completa del músculo, así como de su inserción tendinosa. A la palpación se aprecia un defecto notable y amplio en la fibra muscular. También se presenta un edema importante. El deportista es consciente de la lesión debido a la elevada descarga de dolor asociada a este grado de distensión. Se produce un efecto invalidante en la musculatura afectada. Debido a la trascendencia de este grado de lesión, la rehabilitación puede dilatarse en el tiempo de tres a cinco semanas.

El tratamiento también comienza con reposo, elevación, hielo y compresión.  Debido a la gravedad de la lesión, y su impotencia funcional, es beneficioso el empleo de electroestimulación muscular..

A todo este tratamiento (para todos los grados de lesión) se le puede añadir termoterapia a partir del 3-4 día para aumentar el metabolismo de la zona afectada y provocar una recuperación más rápida. La aplicación de ultrasonidos o láser también puede ayudar a regenerar el tejido dañado.

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